lunes, 30 de junio de 2014

Pocho Lavezzi. Ese nuevo Sex-symbol.

Un momento, un gesto, una acción bastó para que mentalmente a miles de féminas, (fans y no tan fans del fútbol) le otorgasen a Ezequiel 'El Pocho' Lavezzi el grado de sex-symbol. Lavezzi se había despojado de su camiseta y mostraba ahora toda su musculatura abdominal y su piel, bronceada y tatuada. Las fans no tardaron en hacerse eco en cualquier lugar donde se viese el partido o en cuanta red social pudiesen expresar su pensamiento, esta vez cargada de deseo.

Ezequiel 'Pocho' Lavezzi, oriundo de Villa Gobernador Gálvez, un pueblo a una distancia de cruce de puente de Rosario, sin  un atractivo verdaderamente importante, con no más de treinta mil habitantes. La mayoría de población oscila entre la clase media y la clase baja, con sectores de extrema pobreza en la que proliferan villas peligrosas. En el club de este pueblo, 'Coronel Aguirre' dio sus primeros pininos, para luego pasar a Rosario Central. Fue rechazado por Boca Juniors, luego de un período de prueba poco exitoso. Este constituyó uno de los principales golpes anímicos de su vida. Pensó en retirarse del fútbol de forma profesional, lo que hubiese significado que hoy nadie pediría que juegue sin camiseta, excepto las fans de su barrio.

El Pocho volvió a intentarlo por insistencia de su hermano, que demostró mucha fe en él en una etapa de la vida en que los adolescentes requieren, precisamente, de todo el apoyo. Lavezzi se probó en Estudiantes y jugó en la B Metropolitana con este equipo. 

Poco a poco su camino se ha ido allanando. Fue así como pasó a San Lorenzo, luego al Napoli, donde pese a no marcar demasiados goles, fue figura. Finalmente llegó a su club actual, Paris Sant Germain. Aquí tuvo una temporada de adaptación y hoy se encuentra más consolidado. Se trata de un segundo punta, muy móvil, que suele llevar su juego por las bandas, hasta convertirse casi en un falso extremo. No es muy alto, pero es veloz, picante con buena interpretación del juego. Lavezzi mide 1,73 de altura, y pesa 75 kilos. Ante la lesión desafortunada del Kun Agüero, el Pocho asumirá la titularidad para deleite de sus fans, sobretodo para las nuevas que esperarán el lucimiento de Lavezzi con tal de verle el abdomen unos segundos. Como para esto, es necesario que termine el partido, acá les dejamos unas cuantas fotos. 

El Pocho Lavezzi y la cosificación del hombre.

Así como muchas chicas (y no pocas chicos, tan calientes como ellas) mostraron sus preferencias por Lavezzi a través de páginas como 'Grupo para que el Pocho Lavezzi juegue sin camiseta', también han salido los detractores argumentando el look pasado de un 'Pocho' más juvenil, más greñudo, menos agraciado -lo cual no es menos gracioso que el primer grupo - ; o algo más serio, que es considerar estos movimientos o las expresiones de deseo en torno al hábil delantero como faltas de respeto.

Es difícil, muy difícil, que alguien de la inteligencia (y con esto digo alta inteligencia) del Pocho Lavezzi se deje afectar por estos comentarios o que no lo tome con el humor que a él lo caracteriza. Una de las principales características suyas es la capacidad de reírse de si mismo y de otros que tiene. Creo, también, que lo que menos nos afecta a los hombres son los cumplidos. Por supuesto que habrá algunos subidos de tono, y otros mucho más ingeniosos, graciosos, de esos que te ayudan a subir la autoestima, que a le arrancan la sonrisa a cualquiera. 

Sobredramatizar, encontrar insultante o degradante el boom mediático que el Pocho ha alcanzado a través de las redes sociales, me parece hasta cierto punto ridículo.  Pareciera que queremos castrar el deseo como componente válido de los seres biológicos; como si piropo y respeto no pudiesen ir de la mano, en un actitud mucho más madura. ¿Por qué el tener un abdomen bien cuidado no va a merecer cumplidos? ¿Por qué no aceptar que somos una totalidad en el que el cuerpo es tan importante como el alma o el cerebro? El punto sería saber encontrar equilibrios entre lo que es el respeto y el deseo, pero dudo que el punto de equilibrio sea la prohibición. Después de todo, dicen que lo prohibido atrae.

Dudo que Lavezzi se sienta cosificado, dudo que la defensa a ultranza de los expertos de los derechos de género no le den menos gracia al Pocho que el ser considerado Sex Symbol.  Me parece que la cosificación de alguien tiende a un objeto, inmóvil, inerte, carente de voluntad... No a esa mezcla de músculo y garra, al tipo voluntarioso, bañado en sudor, gritando gol. La cosificación es la explotación de un individuo como si se tratase de 'un algo' en pos de explotar una marca y las ventas en torno a un producto. Acá no hay producto, acá hay simplemente una humorada en torno a un deseo que lo encuentro totalmente inofensivo. 

Basta de palabras, a continuación,  las mejores fotos del Pocho.















Aquí en una producción fotográfica junto a la actriz y modelo Calu Rivero, en una onda muy James Bond. 


Un Pocho más intelectual



Fotos de Etiqueta negra, estas últimas. También con la modelo argentina, Calu Rivero. 

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