Cristiano Ronaldo no anda bien. Aunque jure, aunque diga que se siente 99.9% bien, ese 0.1% - que en realidad es mucho más grande - lo está matando. Ese porcentaje, que él afirmó tan bajo, de no estar bien es el que le preocupa porque en el fondo ha vivido en una burbuja en los últimos meses en el Real Madrid. Cristiano, protegido, entre algodones, disfrutando de minutos a cuenta gotas, marcando goles con el talento que le sobra. Ha dejado de ser la figura descollante del año pasado y de los primeros meses de este. El cuerpo le demanda un descanso en el momento más crucial.
Hoy se fue entre lágrimas del último entrenamiento y con la rodilla envuelta en hielo.
Digan lo que digan. Digan 99.999999% que está bien, le sigue faltando para completar el peso. Y esas lágrimas no son por nada. No digan que no lo dije, lo vengo diciendo desde hace meses, como lo dije con Diego Costa y con algunos más que no llegaron a recuperarse, porque los cuerpos aún no conocen de curas mágicas. Para mayor inri, el debut de Potugal será con Alemania, un rival que no dudará exigirle al máximo.
Cristiano Ronaldo sabe que NO todo está bien. Esas lágrimas no son por nada.
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