miércoles, 18 de junio de 2014

CRONICA: Argentina 2 - Bosnia Herzegovina 1 / La eterna búsqueda de Sabella

1.  Argentina ante Bosnia mostró un 5-3-2 que muchos aficionados y los mismos jugadores, con Leo a la cabeza, han cuestionado por la incomodidad inicial que este esquema generó sobre la ductibilidad y dinámica del juego. Detrás de toda conducta se encierra siempre una 'intención positiva'.  Y la intención de 'Pachorra' Sabella es clara.  ¿De verdad? Por supuesto. Nos quejamos constantemente de una Argentina partida en dos segmentos con un ataque que produce miedo en el rival y una defensa que hace agua y genera pánico en los hinchas albicelestes. Entonces, la apuesta de Sabella busca conciliar esas dos partes en la búsqueda de un equipo más funcional que, siendo ofensivo aún pueda ser muy equilibrado en defensa. De esta forma, y no de otra se llega a una evolución táctica en pos de lo que él pretende del equipo: Un equipo que marque más goles de los que reciba, o que al menos no reciba goles el día que los de adelante no anden finos. El 4-3-3 es una apuesta segura cuando se trata de que los de adelante brillen. se sienten sólidos, fuertes, seguros y juegan en las zonas donde se sienten más influyentes.


2. ¿Por qué no se ensayó antes este 5-3-2?  No lo sé. Pero sin duda, preferible ensayar en un partido oficial como ante Bosnia, que tener que usarlo por primera vez sin éxito ante un equipo de la contundencia de Alemania. El 5-3-2 está pensado en otorgarle al equipo una estructura defensiva que le permita resistir embates ofensivos de equipos veloces y que ataquen en bloque. Pachora tiene su mérito, porque ha logrado lo que un Maradona, laureado como futbolista pero que genera montón de dudas como director técnico, no pudo hacerlo;  Sabella ha logrado lo que Batista tampoco pudo, y esto es dar la impresión de un grupo que se mueve en la misma dirección, y convencido de lo que vienen haciendo, que han logrado mejorar su performance superando los golpes anímicos recibidos en  Sudáfrica 2010 y en la Copa América de Argentina 2011. 

3. El cambio de esquema me parece una solución bastante compleja, cuando perfectamente lo que se puede buscar es una evolución del sistema con el mismo esquema 4-3-3 (4-3-2-1 ó 4-2-1-2-1) que son evoluciones mucho más sutiles y accesibles, porque permitirían un cambio menos traumático y conservar los mismos jugadores en el campo, pero que requieren del compromiso de jugadores de altísima calidad técnica y amplio entendimiento táctico como para aplicarlo. Lo que sugiero es un equipo que conservando el esquema logre recuperaciones más eficaces y sobretodo mayor finalización de las jugadas que se traduce en más goles y mejor defensa.  Fácil de decir, complejo de realizar, pero una vía mucho más sencilla que adaptar en el corto plazo al equipo a un 5-3-2 con el sacrificio de piezas que a veces eso remite.

4. Rafael León analizaba brillantemente para Revista Perarnau la transición del Real Madrid de Ancelotti cuando enfrentaba un problema similar a lo largo de la temporada y su forma de solucionarlo, jugando con la altura de la línea de presión y también con la distancia entre líneas, que es lo que sugiero trabajar cuando hablo de 4-3-2-1 ó 4-2-1-2-1.  Con el fin de entrecortar los circuitos de pase rivales.  La caída del 9 sobre una de las bandas ya puede significar un montón en términos defensivos y es algo que no está sucediendo.


5. ¿Sirve o no sirve el 5-3-2? Sirve, perfectamente. Pero no fue el mejor momento para utilizarlo ante Bosnia, pero también fue el mejor momento para hacerlo, tanto en cuanto el partido terminó bien para Argentina, en un partido en que Sabella sintió que podía tomar un riesgo y que si había que corregir, había el tiempo y el espacio para hacerlo sin afectar el futuro de la selección en la Copa. No es del todo malo si lo vemos así.

6. El gol en propia puerta, producto de un rebote que tuvo al desafortunado Kolasinac como protagonista fue contraproducente, porque la hinchada pensó que se venía la goleada y Argentina se sentía presionada por el calor de los suyos que supieron arropar perfectamente al equipo. Esa afición que es a veces es la novia que respalda a su pareja cien por cien y que en otros momentos lo asfixia. Esta vez empujaba a su equipo hacia adelante, pero también le transmitía cierta ansiedad. Una ansiedad que desde mi experiencia es casi inherente en el argentino común y que hace que cada jugada deba terminar en gol. En este contexto, la paciencia se convierte en un recurso muy escaso.  Hoy por hoy, en un juego donde la primera palabra que un entrenador joven aprende es 'intensidad', exigencia común de cualquiera para con sus equipos, pedirle paciencia al hincha, al jugador y al equipo parece un despropósito. Un gol, aunque sea en propia puerta, que ponía tan temprano a Argentina por delante permitió no un 'achanchamiento', sino más bien un exceso de atención en la propia incomodidad generada por el cambio del dibujo impuesto por Sabella.


7.  No necesito atacarte con la misma insistencia porque estoy ganando.... No necesito salir de mi posición defensiva porque dejaste de atarcarme. Era el juego de nunca acabar de los dos equipos en la primera mitad. Messi y Agûero eran dos de los más incómodos porque su protagonismo se diluía y Mascherano volvía a jugar de mediocentro, pero lucía muy solo lo que le daba cierta endeblez en determinados momentos por más que alternase con cortes interesantes y apoyos y rupturas de líneas casi brillantes. 

8. Según recuerdan los expertos Sabella ya intentó el 5-3-2, con éxito con la selección argentina. Precisamente, lo hizo ante el mismo rival pero, obviamente, usó otros jugadores. Los protagonistas de esta oportunidad eran mucho más exigentes  Agüero aparecía muy distante de Leo y era fácilmente absorbido por la defensa visitante. Esto liberaba gente para que presione a Leo, a Maxi y a Di María.  Poco a poco se fue generando un exceso de gente en el mediocampo bosnio, pero era una zona poco fértil, poco feliz para que Leo intente algo cuando recibía esas marcas escalonadas que entrenadores rivales de turno tratan siempre de proponerle, pocas veces con éxito, pero que parece el recurso más común para frenar a La Pulga. 


9. Las llegadas de Bosnia eran producto de aventuras solitarias, y cuando son asociadas son pocas aunque algo más claras. Bosnia apostaba poco por la victoria, pero lo suficiente como para terminar complicándole a Argentina. La movilidad de Dzeko, la presión de Misimovic generaban suficientes complicaciones a la defensa albiceleste como para pensar en un momento feliz.  Lulic estuvo a punto de marcar luego de un cabezazo que controló Romero. 

10. Sabella no tuvo problemas en modificar. Ya lo tocó hacerlo en Barranquilla, cuando ante Colombia ganó un partido que significó el punto de inflexión para su proceso como seleccionador argentino. Así mismo, en este mundial también decidió volver con Higuaín y Gago por Campagnaro y Maxi Rodríguez, recuperando así el 4-3-3.  Di María fue casi igual de trasncedente o intrascendente, depende de como se mire el vaso, con ambos esquemas. El estaba llamado a romper el partido luego de haber sido consdierado el albiceleste que mejor llegaba para la cita mundialista. Poco se vio para lo que es capaz de hacer. 

11. Ninguno de los dos fue la solución por si mismo, pero en ellos estaba la solución por la recuperación de la comodidad del equipo, por como éste se acomodó y encontró lo que tanto extrañaba que era una mayor fluidez, mayor llegada, la unión de esas líneas que sin movimiento ya se veían partidas y que desconectaban al genio que necesita sentirse arropado por su equipo, Leo Messi.  Higuaín te fija la defensa y te genera espacio para que los pequeños, Messi y Agüero aprovechen.  En el primer tiempo Besic y Pjanic le ganaron algunos duelos a Mascherano. Ahora no, ahora eran Gago, Messi y Di María, y a veces Masche, quienes podían imponerse a los dos bosnios. Aparecieron triangulaciones interesantes que volvieron a conectar al público con la afición.

12. Messi empezaba a sentir la presión del Maracaná. En el 63', una jugada marca de la casa, apilada de derecha a izquierda, balón que pivotea Higuaín, Leo se acomoda para la zurda, chocan los rivales y remate ajustado al palo derecho. Listo, volvía la magia, volvía la alegría. Leo vencía en el Maracaná y su grito de gol soltaba una exhalación que liberaba al crack y que despertaba los recelos de aquellas selecciones que miran de reojo a Argentina.


13. Argentina se liberó también. Los mejores minutos del partido fueron los siguientes, pero faltó la definición que hubiesen permitido un triunfo más holgado. Apareció finalmente Ibisevic que se aprovechó de las espaldas de Fede Fernández para definir entre las piernas de Romero que no pudo contener. Le ponía drama a un partido que Argentina pudo haber finiquita antes.  Argentina ganó, justo vencedor en este partido aún tiene por tarea pendiente ser más convincente como para presentar credenciales para campeón.

(FOTOS- FIFA)








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