1. Hace cuatro años y medio Diego Maradona, Director Técnico de Argentina, fingió o en realidad no sabía quien era Thomas Müller. La anécdota llegó al punto en que el entonces seleccionador se negó compartir mesa en la rueda de prensa con el entonces poco conocido delantero alemán. Desde ese día, sin absurdas búsquedas de revancha, Müller no ha parado de crecer y afianzarse como goleador y parece que la camiseta de la selección y los mundiales le sientan muy bien. Sin conocerlo, se me hace algo diferente al alemán promedio, tiene una alegría inusual, a veces contagiosa. Y la alegría es indispensable para jugar al fútbol. Se trata de un juego y los juegos han de contener alegría e ilusión. Los jugadores alemanes, más allá de sus cualidades técnico tácticas, más allá de la alta competitividad que proyectan y fortaleza psicológica que uno les imagina, son por mucho los que la mayoría de directores técnicos quisiera tener en sus equipos. Proyectan mucha lealtad a su DT, no parecen ser de discutir - ni mucho, ni poco - ninguna decisión técnica y aceptan los designios de su entrenador con la convicción del espíritu de equipo. Pareciera que entrenar a un equipo alemán, si no es el paraíso para los entrenadores al menos reduce muchas tensiones en relación a otras realidades donde alrededor de cada equipo se desarrollan verdaderas luchas de egos, y eternas telenovelas por resolver.
2. La baja en el equipo de Reus parece no haber mermado en nada el rendimiento de los alemanes. Al frente Portugal es la confirmación de algo que ya habíamos señalado: Cristiano Ronaldo no anda bien. Este Cristiano se parecía mucho al que se vio en la final de la Champions League. Salvo que no hubo necesidad de levantarse la camiseta. El buen trabajo defensivo alemán lo tuvo bastante controlado. En pocos minutos Alemania hace muestra de su poderío físico, futbolístico, de su juego potente, pero también inteligente y muy práctico. Rui Patricio combina algunas salvadas con errores graves. Hay seguridad de quien será el vencedor cuando Pepe es expulsado luego de uno de sus arranques de agresividad. La ha tomado con el bueno de Müller, por exagerar un poco un contacto previo propuesto por el mismo Pepe. Tener en tu equipo a Pepe debe ser como tener un dado en el cual uno de sus lados te hace perder. La probabilidad de que el defensor termine deschavetado en uno o dos de siete partidos del Mundial reduce mucho las posibilidades de que el equipo termine con 10 jugadores. Hay que adicionar que su despliegue físico, buena lectura del juego, potencia aérea, y todas las cualidades que él tiene son importantes para Portugal, pero estar condicionado a perderlas solo porque es Pepe, debe ser toda una duda para cualquier entrenador.
3. Alemania ha demostrado ser diferente a las demás selecciones del mundial, incluida Holanda: un dinamismo de juego en conjunto muy bien plasmado. Juegan como equipo. ¿Qué es esto? Todos tienen clara su función, todos tienen claro su rol y lo asumen con naturalidad en las diferentes fases del juego: defensa, recuperación, transición, construcción y definición. Cuando todas las fases se cumplen, un equipo juega bien.
4. El equipo de Bento apostó por plantearle cara al rival, aunque en papeles eran más débiles. La defensa se adelantó y el equipo intentó jugar más en el campo alemán. Eso: quedó en un intento inicial, tal vez notorio en las pocas llegadas, tibias, de Portugal que no terminó de inquietar a Neuer. El equipo de Joachim Löw en eso muestra otra gran virtud, digna de campeón: Paciencia en la construcción. A Löw le interesa que la construcción del juego sea bien elaborado. En los primeros minutos esto no estuvo tan limpio como el entrenador pretendía porque la presión del mediocampo portugués era interesante y el repliegue de los creativos alemanes, escaso.
5. Pasados sustos iniciales, Alemania fue durmiendo a su rival. Los controles se hacían más largos y precisos. Neuer apoyó la salida de la defensa con alguno que otro balón largo, recurso que maneja bien; o bien con la posesión adecuada para que su defensa se reacomode, adelante metros y poder depurar la salida del balón. Así iba apareciendo la identidad de juego alemana que pasa por el manejo de los ritmos de juego, acelerando y desacelerando las posesiones. Al principio, Alemania tendía la trampa para Portugal con salidas algo lentas, pero se trataba de un espejismo. Esperaban la presión portuguesa para generar espacios en el medio en dónde poder jugar. Teniendo donde jugar, las cosas se simplifican mucho: Con espacio a espalda de los hombres de presión, Alemania muta en un equipo potente, veloz, que abre el juego y se gusta mucho en el ataque. Los dos hombres defensivos del centro alemán hacían desplazamientos notables, Kroos y Khedira, mientras que Özil y Götze empezaban a lucir mucho más sueltos en los espacios generados. Müller demostraba su capacidad de aparecer en el área libre de marca, cualidad propia de los delanteros más notables. Esta cualidad es más notoria en él, que alterna sus apariciones entre las bandas y el área.
6. Cristiano Ronaldo parecía exento de labores defensivas y regaló la banda sin perseguir a nadie, por ahí el partido empezó a construirse. Götze ofreció un contacto que la defensa portuguesa compró, dentro del área. Penalti y el partido se les ponía de cara a los alemanes y entre ellos a Müller. Hummels marcaría el segundo luego de una jugada, nuevamente gestada por el lado en que Coentrao no se bastaba para cubrir la autopista que los germanos estaban construyendo.
7. La expulsión de Pepe vino poco después. ¿Injusta? La FIFA castiga el accionar violento y Pepe desde la frustración termina derrotado en esa lucha de Dr. Jekyll y Mr. Hyde que parece atormentarlo en partidos donde las cosas no le salen como le gustarían. ¿Injusta? Cría fama y echate la cama, se podría decir. Antes del entretiempo, nuevamente Alemania repitió la fórmula mediocampo y banda, con Kroos y Müller como protagonistas.
8. En el segundo tiempo, Portugal salió enrrabietado, en el buen sentido de la palabra. Intentó mostrar su pundonor y entrega, no dar el partido por perdido o al menos lavar un poco su imagen. Pero Alemania con once en la cancha, jugaba a abrir el terreno para esos diez portugueses, - casi nueve y medio porque Cristiano no andaba en su mejor día - era una provocación mayor para la explotación de los espacios. Schürle lanzaría un centro que Rui Patricio despejase novatamente. El balón a pies del gran protagonista del partido, Müller que vive un romance con el balón cada vez que se le ocurre visitar el área.
9. Alemania rompió esquemas, se presentó sin un 9 de área puro, que tanto reclaman algunos en otras selecciones; sus laterales nunca fueron dominantes en el juego ofensivo, como proclaman otros; Tampoco agobió a Portugal en su propia área, el juego más brillante lo creó de su mediocampo para adelante y fuera del área chica portuguesa. Ahí no solo creo, sino también que se recreo y se dio tiempo para generar suficientes ocasiones de gol para dar un golpe de autoridad en este mundial ante un rival importante.
(FOTOS - FIFA)





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