La necesidad de evolución
España es un equipo que basó su ADN en un Barça ganador. Prácticamente, Aragonés primero y Vicente del Bosque transplantaron ese ADN a La Roja, que dejó de ser 'La Furia', para convertirse en eso: 'La Roja', una selección que gustaba de la creación, del buen trato al balón, de la posesión ofensiva y defensiva, del juego y del respeto por el aficionado y hasta por el rival. 'La Furia' ya no existía más, había mutado en una versión mucho más evolucionada y más evolucionante que lo que la leyenda de 'La Furia' evocaba. Porque como señala Jorge Valdano 'la furia solo es un estado de enojo y rabia que puede dar una satisfacción momentánea, pero nunca favoreces la expresión de valores futbolísticos. La furia es ciega y suele servir para ocultar un estudio, es fugaz y puede disimular la impotencia y no es un patrimonio de nadie y puede, por ejemplo, ser checoslovaca y ser utilizada, además, contra España. Satisfactoriamente'. (Jorge Valdano - El Miedo Escénico y Otras Hierbas') Y es que esta España con Xavi a la cabeza y su forma de interpretar el fútbol alejó a la selección del '¡Sabino! ¡A mí el pelotón, que los arrollo!' Con que Jose María Belauste se dirigió a su compañero Sabino. Lejos estaban Xavi y compañía de aquel momento en que Belauste decidió que la mejor forma de anotar era arrollar a los rivales y llevarse al mundo por delante.
Las evoluciones y mutaciones se dan en la búsqueda de la sobrevivencia del organismo más fuerte. Es decir, que las versiones anteriores no han de sobrevivir para siempre, sino que constantemente los organismos van evolucionando, se adaptan y permanecen. No se adaptan y se extinguen. Pasa igual en el fútbol. Una vez que un equipo encuentra la forma de hacerse con el dominio, si éste no evoluciona en una mejor versión, alguien aparecerá con una antítesis. Ha funcionado así desde que el fútbol es fútbol. El Barcerlona ya había dado numerosas señales de necesidad de cambio. El ADN ya no era suficientemente bueno para el momento actual, y no es cuestión de estilo. Es cuestión de reinterpretación del estilo ante las necesidades actuales. Sin embargo, por ese exceso de sentimentalismo que a veces nos invade, nos aferramos a lo que había, en el fondo esperanzados con gozar de un nuevo y tal vez último recital por parte de Xavi, Villa, Xabi Alonso, Casillas...
Señales de cambio
Pero, no. No fue tan así. No supimos interpretar las señales que nos daba toda la realidad y no hablo de los resultados actuales, sino de Villa decidiendo jugar la siguiente temporada en la MLS, talvez porque su mejor ya no alcanza para aquello que Simeone pretende de él. Se rumora que Xavi se va del Barcelona por una razón similar, pero también se rumora que la junta directiva de los catalanes han decidido por él. Más allá de eso, toda la temporada Gerardo 'Tata' Martino dosificó a él, que junto a Valdés y seguidos de Leo Messi fueron los más regulares de la temporada. Esa dosificación física, no la supimos interpretar. Se nos pasó también que Iker Casillas, inmerecidamente fue sentado en el banquillo por Mourinho y que ahí muchas de sus inseguridades se fermentaron y muchas de sus virtudes perdieron brillo, al punto que Ancelotti contó con él mucho, volviéndolo un arquero al borde del retiro con solo 33 años; edad en que los arqueros suelen alcanzar su mejor rendimiento.
Me resulta muy sencilla la explicación de 'se quedaron sin hambre de gloria'. Será porque mi espíritu es netamente competitivo y no he vivido todas las glorias de estos gigantes del fútbol español, pero dudo mucho que me hartase de ganar y decidiese echar todo por la borda sin luchar. Tengo claro, que el día que el fútbol como profesión me canse, seguramente me dedicaré a otra cosa. Pero solo hablo de mi caso particular.
El llamado a Diego Costa
El fútbol sigue siendo un arte de lo impensando, una dinámica de lo impensado como señalaba el gran Dante Panzeri. Todo análisis posterior pierde fuerza porque lo analizamos con el conocimiento de lo que sucedió y todo lo anterior, se diluye cuando en cada movimiento la historia del partido toma una dirección distinta y son 11 variables por equipo que intervienen en la magia de esa historia. En esa maraña que tejen los protagonistas los entrenadores tenemos una participación importante, pero siempre menor a la de aquellos quienes finalmente deciden. Con esto voy a que Vicente Del Bosque no es el culpable aunque todas las voces apunten a él. Siempre es lo más fácil pegarle primero al entrenador. El apostó fuerte por Diego Costa, un jugador que cualquier selección, inclusive la dueña de casa gustarían tener en sus filas.
La intención y el manejo estratégico de la incorporación de Costa fue notable, pero nunca logró plasmarse este cambio que significaba una mejora táctica, una de las evoluciones que Del Bosque consideró que el equipo requería. Las lesiones de Costa inclusive pusieron en duda su participación. Parece recuperado físicamente, luego de haber jugado dos partidos (no completos), pero no futbolísticamente. O, los circuitos de juego existentes no se adaptan aún a los servicios que Diego Costa ofrece. La evolución del sistema aún no se ha plasmado y Torres no termina de explotar y Villa, parece entrar al ocaso de su carrera. ¿Opciones similares a las dos anteriores? Ni Negredo, ni Soldado, ni Llorente parecen ser las soluciones que Del Bosque buscaba, aunque ahora que todo ha fallado repitamos sus nombres. Pero es difícil decir que el fiasco de España en el mundial pase por los pies de Costa y el empecinamiento de Del Bosque -que contó con el beneplácito de la mayoría de nosotros - en alinearlo.
Muchos dirán.. 'Y cómo Pirlo da clases?'... Xavi y otros tantos pueden continuar dando clases... pero es necesario hacer y pasar por lo que Pirlo ya pasó. ¿O nos olvidamos que Pirlo en el 2010 también se fue antes a casa? Pasa que Pirlo nos dio una clase más: 'Que es posible reinventarse luego de una caída'. El se acomodó, se arremangó y se reinventó. Xavi y compañía deberán hacer lo mismo. Pocos lo conseguirán, porque la ley de la vida acompaña al fútbol.
Lo que viene luego de Brasil 2014
Brasil 2014 trae consigo interesantes conceptos que demuestran, precisamente un cambio generacional en la forma de interpretar el juego. Los especialistas señalan que lo que sucede actualmente no se veía con tanta claridad desde 1974 cuando el aporte de Holanda con su fútbol total, velocidad colectiva e individual y la integralidad en el juego aparecieron por primera vez. Supimos, entonces, que estábamos ante algo nuevo. Hoy los cambios son más sutiles pero tan importantes como entonces. Hoy por el se maneja el término 'sistema' con total irresponsabilidad y muchos no alcanzan entender todo lo que ello implica. Es preciso que entendamos que nos referimos a un marco complejo que permite a cada futbolista como miembro de eso, de un 'sistema' y al sistema en sí mismo, representar cualquier tipo de solución para los problemas planteados por el rival y la generación de problemas para este. Es decir que un sistema se desarrolla una variedad de estructuras que pasan desde lo psicológico-emocional-cognitivo-volitivo, a lo físico-técnico-táctico y estratégico y todo aquello que se considere condicional. Menciono todo esto por la necesidad que comprendamos que dirigir un equipo no se trata de gritarle a un grupo de muchachos que 'jueguen con ganas o que pateen al arco', y que el nivel de complejidad y liderazgo requeridos son tan inmensos como desgastantes.
Antes hablábamos de una triada particular. La técnica era lo más importante, luego venían la táctica y el físico. Hoy por hoy, pensar que una selección llega físicamente mal preparada para una cita de esta magnitud nos resulta impensable. Entonces, ¿por qué la técnica de una selección española, que no es poca; y su capacidad táctica, porque Del Bosque no es precisamente un ignorante en el tema, se han visto superadas? Estamos en pleno siglo XXI y otras variantes han entrado en consideración. Vemos como selecciones menos técnicas, menos tácticas son muy superiores en la preparación psicológica desde lo cognitivo o lo emocional, haciendo que las diferencias se reduzcan o inclusive desaparezcan. El esfuerzo no nace de la capacidad física, ni táctica, ni estratégica. El esfuerzo es netamente un producto de lo psicológico y cognitivo.
España se acomodó
Porque cuando algo funciona no lo topas más. O si metes algún cambio es muy sutil. Dejas de preocuparte, porque marcha bien. Y si te vuelves el referente mundial, como pasó con el Barcelona y como también pasó, para mayor problema español con el Real Madrid, el problema se empeora porque los dos polos estaban dentro del mismo país y alimentaban a la misma selección. Más allá del desgaste interno que la infinidad de clásicos y sus rencillas jugados por estos dos grandes, el problema de España era que todos se fijaban en ella como selección para ser como ella o para derrotarla. Hablando breve y claro, que mientras todos trabajaban para derrotarla, España disfrutaba de su momento.
Del Bosque fue fiel a su grupo y las renovaciones fueron contadas y nunca toparon al núcleo de La Roja. Esta mezcla de lealtades y respetos terminó generando una erosión natural del grupo, porque el tiempo pasa y lastimosamente ya no somos los mismos. Es loable, y habla muy bien de los valores de Del Bosque su famosa 'No puedo dejar a quienes nos han dado tanto fuera de este mundial'. Pero el simple hecho de mencionar esta frase, nos dice que a Vicente Del Bosque al menos consideró el merecimiento de algunos jugadores de estar en este equipo.
Fallas en el liderazgo de Del Bosque
Validar a jugadores por lo mucho que dieron es una demostración de la inmensa calidad humana de Del Bosque, pero también habla mal de sus condiciones de líder que por cuidar individualidades y sus egos descuidó al grupo
Luis Aragonés sentó un precedente en este sentido cuando empezó a formar un equipo campeón, partiendo de una decisión, hoy por hoy equiparable a la de Sabella en Argentina al no convocar un referente como Carlitos Tévez: Aragonés decidió prescindir de un peso pesado como Raúl González Blanco. No se trataba de una medida contra Raúl, se trataba de una medida tomada de forma pensada en pos de proteger al grupo que quería generar y que generó. Pero este tipo de medidas requiere valentía y requiere hacer a un lado sentimentalismos. La ruptura de Aragonés con el grupo liderado por Raúl, significó en la apuesta por un grupo nuevo, una generación distinta, y ahora Del Bosque no pudo hacer lo mismo porque se sintió en deuda con un grupo que le había dado todo. Los personajes se volvieron más importantes que la historia misma. Aragonés, - como Sabella, guardando diferencias - marcó un antes y después a base de romper con verdaderas instituciones del fútbol español con Raúl a la cabeza. Y hoy por hoy, la selección española da alarmantes síntomas que Del Bosque ha vuelto a poner en un pedestal a los referentes que requieren un recambio generacional, que España como selección está obligada a proporcionar.
Vicente Del Bosque no pudo interpretar que estos jugadores siendo los mismos ya no eran los mismos y que no pasa por lo físico, sino por los diversos factores que componen un sistema. Ellos evolucionaron, crecieron y decrecieron, cambiaron y había una necesidad de prescindir de algunos y de adaptar a otros a las variantes hacia los que el sistema y sus nuevos integrantes fluyesen, porque en un sistema no se está, sino que se fluye.
A todo esto habrá que añadir los errores tácticos y puntuales de cada partido. La falta de aplicación y reacción luego de los mazazos que implicaron verse abajo en el marcador. Así como los méritos a reconocer a Van Gaal y sus hombres, o a Sampaoli y los suyos. Hemos de reconocer que la tristeza que embargó al Barcelona en la fase final de la temporada europea, también ha alcanzado a la Roja
España, hoy por hoy está obligada a aceptar, reconocer y abrazar sus errores como posibilidad de nuevo génesis. En el fútbol, el error es lo que buscamos provocar en el rival, con el fin de aprovecharlo y acercarnos a nuestro objetivo. Y es precisamente, como mejoramos, pensando en aquello que fue un error para convertirlo en aprendizaje. Ojo con escupir en lo hecho y no valorarlo en su justa medida. No es que lo que se hizo en el 2010 es un espejismo, no es que las dos eurocopas son falsas, son tan verdaderas como verdadera ha sido la caída actual.



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